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viernes, 30 de abril de 2010

Mi Pequeña Real Academia Alemana (I)

Überglücklich. adj. Saber que sólo verás a Joensuu en fotos porque ya entregaste tu último trabajo.

domingo, 7 de marzo de 2010

Mi Pequeña Real Academia Finesa (I)

Pilkkiminen: s. Acción y e- fecto de salir a buscar la  comi- da en el temible invierno finés.



Instrucciones para pescar en el hielo hacien- do click acá.

viernes, 26 de febrero de 2010

Fonetiikan goma päivat Ilomantsissa

Tengo un amigo que sabe mucho de fotos y que una vez me dijo que todos tenemos alguna "foto goma" por ahí publicada. El con- cepto es com- plicado de explicar (tal vez él pueda ayudarme), pero algunos ejemplos pueden servir: la foto al lado de un auto deportivo o de un granadero/ guardia,  o aquella sosteniéndole los genitales al David de Miguel Ángel, la autofoto haciendo ronda y mirando al piso, o la foto saltando cual publicidad de yogurt dietético... todas fotos goma.

Hoy volvimos de una conferencia de fonética en Ilomantsi, a unos 70 kilómetros de Joensuu. Lejos de nuestras expectativas, la conferencia resultó ser un tedio, ya que la mayor parte de las ponencias fueron en finés. Así que durante dos días no hicimos más que comer, domir, volver a comer, ir al sauna, salir a caminar, y tomar café. 

Hace un rato me puse a mirar las fotos que sacamos en uno de nuestros paseos. Tiempo libre, que le dicen, y alguna que otro "foto goma" dando vueltas. Como ven, la vida académica es muy seria.

Algunas fotos goma y otras más de nuestro paseo en Ilomantsi, haciendo click acá.

sábado, 20 de febrero de 2010

Sun is shining!


De vez en cuando en Joensuu sale el sol, y mis fotos y mi humor salen menos grises. Cuando es así hace todavía más frío, pero a esta altura, ¿cuántos sweaters más puedo ponerme?

Les comparto un poco de mi buen humor haciendo click acá

domingo, 7 de febrero de 2010

¡Aplausos! (II)

Ayer a la noche aprendí que se puede aplaudir con los guantes puestos. El ruido no es muy audible, pero cuando son cientas las personas que aplauden, éste se convierte en algo bastante particular. Aunque poco comparable, creo que se parece al ruido que hacen las sopapas cuando uno trata de destapar una cañería y éstas no están del todo pegadas. Si bien el fin es destapar el bendito caño que nos tiene a mal correr, resulta bastante decepcionante cuando uno espera un ¡plop! que nunca llega. Así de extraño es aplaudir con guantes; uno quiere hacer ruido, pero no puede.

¿Por qué no sacarse los guantes entonces? La pregunta ni se nos pasó por la cabeza ayer a la noche, cuando fuimos a ver Hurtta, una obra de teatro finesa al aire libre. Con -10°C, y a la orilla del río, no pensamos que eso fuera posible.



Lo particular de la compañía de teatro que pone en escena a Hurtta es que no necesita más que a los actores y el vestuario. La escenografía, con algunos retoques acá y allá, la construyen en cada lugar, nada más y nada menos que con nieve y hielo. Una iglesia de hielo, rampas y torres iluminadas con luces de todos colores, crearon una atmósfera inigualable, que probablemente jamás vuelva a ver en mi vida. 

La temperatura, claro, no ayudaba. Pero la obra duró lo suficiente como para ver el vaivén acompasado de un público que comenzaba a tener frío y movía piernas y brazos para combatirlo, pero no tanto como para que muriera congelado.

Lamentablemente, apenas si pude sacar fotos. A esta temperatura una aprende rápido que el frío y las cámaras digitales no son los mejores amigos, y la batería se congela en pocos minutos. Pero en la página web pueden ver unas cuantas (desde ya, mucho más lindas que las mías) para que tengan una idea de qué se trata.

Y la obra sí, estaba en finés, y apenas entendimos las canciones (por suerte no había mucho diálogo). Pero el malo se murió y el pueblo se quedó contento y festejó cantando, bailando y patinando sobre hielo. Aunque  creo que dejé de entender cuando la princesa rubia tuvo hijitos con el villano (morocho y barbudo, claro) y bailaba enamorada junto a él. Ahí se me cruzaron los cables.  Pero en fin, una experiencia de las raras y lindas, como Finlandia.

domingo, 31 de enero de 2010

Sueño de una noche de verano

Antes de ayer soñé que tenía que encontrarme con Conny en la facultad y que tomaba la calle que conduce a uno de los lagos que rodea a Joensuu. Nunca había caminado por esa calle, pero yo sabía que era un atajo. Para mi sorpresa, encontraba una playa de colores cálidos. Mis pies tocaban la arena dorada. Las chicas estaban en bikini y los chicos en malla. Afuera la temperatura era de lo más agradable, y la brisa olía a sal.  El mar estaba frío, pero no me importaba. Yo salía corriendo a avisar a Conny y a Cintia lo que había visto.

Creo que sé lo que cualquier psicólogo me diría (tantos años de terapia no fueron en vano). Esa mañana me desperté y saqué pasaje. 19 de marzo: Helsinki - Cape Town.

domingo, 24 de enero de 2010

¡A caminar, señora!

Caminar treinta cuadras al día, eso es lo que recomiendan los médicos cuando vamos con cualquier síntoma de estrés o dolor de cuello, o espalda (léase estrés). Y sí, mis últimas semanas en Joensuu (también las primeras) fueron bastante estresantes. Me mudé, perdí mis dos valijas, cambié de universidad, recuperé una valija, hice trámites millones, alquilé una bicileta que uso diariamente con -25°C, llamé a media población finesa en busca de la valija perdida, cambié de número celular, de agenda, de idioma, descubrí que mi valija había vuelto a Groningen, insulté a más de una empleada de correo y pataleé: "Llame el lunes a las 8.30. El servicio de atención al cliente de encomiendas hoy no trabaja."

Con este panorama y con una mufa que ni yo me soportaba, decidimos hacerle honor a todos los médicos del mundo y hoy nos fuimos de caminata  a Lykynlampi, en  las afueras de Joensuu. A derrochar energía acumulada, que le dicen. Y las 30 cuadras se nos fueron a... ¡30 kilómetros! Así es, con -25°C promedio, todo un logro.

Bordenado las pistas de ski, llegamos los seis (Conny, Sylvia, Michael, Sean, Lieke y yo)  a un café donde nos esperaba una taza de choclate caliente y donde pudimos almorzar. Una hora después emprendimos la vuelta. ¡A vestirse de nuevo! Aunque cansada, fue la mejor cura para estas dos semanas de locura.

El mapa de nuestro recorrido abajo. La línea azul es el camino que hicimos. Pueden clickear en (-) para alejar el mapa y verlo mejor. "B" es nuestra casa. 


View Larger Map

Algunas fotos más de nuestro viaje a Lykynlampi haciendo click acá.

viernes, 15 de enero de 2010

El sabor del encuentro


Hace un par de semanas llegué a Finlandia. Para muchos se trata de un lugar lejano, algunos lo asocian con el queso del mismo nombre, otros recuerdan la famosa marcas de helado llamada Laponia.

Con mi mudanza volví a los trámites, las charlas introductorias de la universidad, la búsqueda de transporte (sí, acá también se anda en bicicleta, no importa que haga frío; los colectivos son tan caros que van vacíos) y de nuevos amigos. De todas las charlas que tuvimos en la universidad durante esta semana, sólo disfruté una que hablaba de los estereotipos con los que se suele asociar a los fineses. Silenciosos, amantes de la naturaleza, el sauna y el alcohol fueron algunos de los que surgieron. Y aunque la profesora se empeñaba en hacerlos desaparecer, podría contar varias anécdotas acerca de nuestro viaje a Laponia que lo confirman.

Una de las cosas que más me sorprendió durante nuestro viaje al norte (¿todavía más al norte?) fue la quietud y el silencio. Durante nuestra estancia en Kilopää pensamos que éramos los únicos en el lugar. Por la mañana nos levantábamos para hacer cross-country ski, o para caminar y nadie, salvo la guía del lugar, nos acompañaba. Cada tanto cruzábamos a algún reno, que nos miraba desde lejos y cambiaba de rumbo. Después, sólo huellas de aves, liebres y algún que otro ratón. Algunos días después descubrimos que en el mismo complejo había al menos veinte personas más. Dónde estaban, no lo sé, pero esa noche los encontramos en el sauna.

En Finlandia el sauna es un lugar de encuentro. Y mientras durante el día no escuchábamos voz humana alguna, en el sauna más de un finés buscó entablar conversación con nosotros o dejó escapar alguna risa histérica motivo de la cerveza que estaba tomando. Afuera del sauna, es normal que haya una fuente de agua natural. En esas latitudes, la temperatura de la fuente es de -1°C. Según los fineses, es "saludable y sabio ir al sauna, meterse luego en la fuente por unos segundos y volver a entrar al sauna". Aunque Stuart lo hizo varias veces, los -35°C que hacía afuera fueron suficientes para que yo quisiera volver al sauna apenas pisaba el suelo frío y lleno de hielo. Tal vez en estos próximos dos meses me anime.

Para los curiosos que quieren ver cómo es Finlandia, acá hay algunas fotos. También les dejo algunas de Año Nuevo en París.