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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sweet home Buenos Aires!

Cosas que hice en mis primeros quince días en Buenos Aires:
  • Visité familia y más familia.
  • Me tomé varios colectivos.
  • Pasé embotellamientos condimentados con bocinazos.
  • Vi a mis amigas y salimos con globos en la cabeza.
  • Bailé.
  • Volví a mi clase de telas.
  • Pasé por Puan y me deprimí.
  • Comí empanadas, milanesas, asado en sus distintas variantes, y más empanadas.
  • Me atraganté con dos porciones de fugazzeta con mucho queso en Las Cuartetas.
  • Salí a correr por Puerto Madero repetidas veces para bajar todo lo que estuve comiendo. 
  • Me compré un cuarto de helado sólo de dulce de leche y me lo comí caminando por la Avenida Santa Fe.
  • Escribí y mandé postales en idiomas varios.
  • Pasé a registrar la firma de mi título. 
  • Comí pan dulce en cenas pre-navideñas.
  • Saqué fotos a montones.
  • Me enteré de quién es Ricardo Fort (aunque ahora lo lamento).
  • Me asombré al ver que todo está a precio euro.
Aunque todavía es todo muy raro... ¡qué lindo es estar en casa!

lunes, 9 de noviembre de 2009

Al gran curro argentino, ¡salud!

La argentinidad se respira en las calles holandesas de Amsterdam. En estos dos días, encontré al menos diez restaurantes argentinos (si no más) en un perímetro de quince cuadras. Encontrar uno me había sorprendido hace diez años; encontrar tantos, me hace pensar que tan mal no les debe ir. Curiosa por saber los precios, no me extrañó ver que el bife de lomo de 300 gramos costaba 25 euros. Imaginé que el costo de importación, impuestos y demás podrían hacer de este plato algo más caro. Para una estudiante -y para los que saben lo que sale un bife de lomo de 300 gramos en Argentina- pagar ese precio es impensable. Para los locales, pagar 25 euros puede ser más barato que viajar a Argentina, y quizás convertirse en un gusto que se pueden dar cada tanto.

Mientras pensaba todo esto, me acordé de una increíble escena de "Esperando_la_carroza". Mejor que contarla es que la vean (o recuerden para aquellos que ya la conocen).



En Amsterdam, el diálogo entre los personajes de Luis Brandoni y Juan Manuel Tenuta no hubiera causado gracia. Las empanadas, símbolo de la pobreza digna, que se compran por docenas para fiestas o para escapar a la labor de cocinar, en Holanda se transforman en un producto gourmet de consumo ostensible. El precio promedio de la unidad: ¡5.25 euros!

Para los que no lo creen, miren algunos de los menúes acá. Ya sé; no me lo digan: con estos precios, y lo que me gusta cocinar quizás debería cambiar de rubro.

sábado, 10 de octubre de 2009

Gefeliciteerd!

Ayer me llegó el cuarto de siglo. Fue mi primer cumplea-ños con 6°C, y tam-bién el primero lejos de mi familia y amigos. Aunque se los extrañó muchísimo, pude pasarlo rodeada de buena gente que hizo que mi día fuera especial.

Tampoco faltaron sorpresas, y buena comida (¡las empanadas fueron un éxito!). Aunque este año me quedé sin el bizcochuelo de papá, Tina y Conny me hicieron una torta riquísima.

Mis regalos favoritos hasta el momento (¡¡que nadie se ofenda por el orden!!)

1. Una canasta de picnic (Regalo de S)
2. Un termo y Maté Thee (de Tina y Conny, unas genias)
3. Fotos exclusivas del vestido de casamiento de Julie (no se pongan celosas, Malalas)
4. Un libro titulado "Ik kan al lezen" ("Ya puedo leer") No se rían, ¡mi nivel de holandés es similar al de un niño de 6 años! (Regalo de Marloes y Leire)
5. Flores miles de todos los colores (de Funie, Sylvia y Charlie, y Tineke)

Desde hoy estoy más cerca de los 30 que de los 20 ¡zas!
Las fotos del evento acá
(For English speakers, pics here)