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domingo, 28 de noviembre de 2010

The Weihnachtsmarkt before Christmas

La navidad en Alemania se parece a una película de Tim Burton con sabor a Glühwein. Ojalá pudiera llevarme un poquito en la valija...

Algunas fotos de los Weihnachtsmarkt en Potsdam y Berlín haciendo click acá.

domingo, 7 de noviembre de 2010

¡Dame fuego! ¡Dame, dame fuego!

En el primer mundo también son medio cavernícolas. O al menos, en las últimas semanas tuve que aprender a serlo. Aunque ya estoy más acostumbrada al invierno europeo (el año pasado a esta altura ya andaba con botas de nieve y tapada de pies a cabeza), el frío se está dejando notar. 

En Groningen tuve pro- blemas con mi estufa. Acá no tengo problemas aunque sí, bastante trabajo con mi estufa nueva/ vieja. Se trata de una estufa Rusa (o al menos así lo encontré en internet). Tal vez algún arquitecto sepa de lo que estoy hablando, pero para quienes no, esta página es muy informativa. ¿Por qué me da trabajo? Porque se alimenta a... ¡carbón! Sí, como en los viejos tiempos; si querés calor, prendéte un fueguito nomás. De mi departamento de Alemania Oriental no esperaba nada menos.

domingo, 31 de octubre de 2010

Trick or Treat!

Con estas ca- ritas no me pude negar a abrirles la puerta. Y sí... a falta de cara- melos y choco- lates, sacrifiqué tres de mis últimos alfajores (ahora sólo me quedan dos) ¡pero se fueron super contentas!

martes, 20 de julio de 2010

¡Yo quiero tener un millón de libros!

Aunque acá tengo muchos amigos (de los reales, no sólo libros), hoy me siento un poco Miguelito.

¡Feliz día a todos los que me saludaron desde lejos!

¡Los quiero mucho!

lunes, 12 de julio de 2010

Reiteramos: ¡Estalló el verano!

En tres meses, más de sesenta grados de diferencia. ¿Quién dijo que en Alemania el verano es para sweatercito de hilo?

Mi nueva oficina con aire acondicionado, haciendo click acá

jueves, 8 de julio de 2010

Cacería (im)post-it (ble)

Hace algunas semanas que estoy a los tumbos y malabareando para hacer todo lo que me queda hacer en Potsdam. En menos de tres semanas se termina el cuatrimestre y siento que las horas del día no me alcanzan. Mi memoria me está fallando también, tanto que hasta me olvido de abrir la agenda para ver qué tengo programado hacer en el día. 

Así que un poco por apuro, y otro poco sin quererlo dejé mi agenda de lado y empecé a anotar todo en post-its. Algunos son más descifrables que otros, y a veces ni yo me acuerdo qué significaban. El primero decía: "Pasaporte - 15/07" y el último (que escribí hoy a la mañana) dice: "Permiso". De a poco empezaron a poblar la pared de mi escritorio y se transformaron en la voz de mi conciencia. Hoy ya suman más de quince; a veces logro despegar uno o dos, aunque casi siempre los reemplazo con algunos más. 

Hay uno que me persigue hace tiempo, sobre todo desde que empezó a hacer calor. Así que hoy, después de trabajar seis horas en mi experimento y despegar el que decía "Mail Vasishth/ Dickey - Materiales Exp." me propuse deshacerme de un segundo, quizás el más terrible de todos después de mi paso por Finlandia. Hoy, señoras y señores me obligué a salir en la cacería de... una bikini.

El resultado: tres horas de caminata, decenas de pruebas, un par de sandalias y remeras, y un odio atroz por la moda europea en materia de trajes de baño. El post-it volvió a su lugar, entre "Imán Berlín" y "Cake Conny"

viernes, 2 de julio de 2010

Mi Real Academia Alemana (I)

"Vuvuzelas & bebidas y comida deben mantenerse al margen"

Una fina forma de decir... "Sabés lo que te hago con la corneta, ¿no? "

miércoles, 23 de junio de 2010

El Mate Viajero (VII)

De a poco las cosas van tomando forma por estos lados. Mi desaparición de este medio no fue vana, sino más bien una mala administración de recursos (¡Por favor, cuando empiece a hacer más estos chistes académicos párenme! -Sí, fue un chiste) En una semana más que agitada definí varias cosas de mi futura estadía en el Primer Mundo, que detallo:
  • Después de varias idas y vueltas entre tópicos y posibles supervisores, definí mi tema de tesis.
  • Hablé con mis supervisor(es) (Hay dos links, por eso los paréntesis) y quedaron contentos con la idea. Y yo también, claro.
  • Eso significa que también definí mi lugar de estadía, que seguirá siendo... ¡Alemania!
  • Prolongué mi contrato de alquiler en mi departamento, así que sigo teniendo lugar para quienes quieran venir a visitar ;-)
  • Empecé (finalmente) la corrección de mi informe de adscripción que tengo retrasada desde fines del año pasado.
El merecido descanso después de tal semana fue nada más y nada menos que en Dresden, donde pasamos un fin de semana improvisado con Sara y Xico. El Mate Viajero, encantado con tanto input en español. Y yo, ni hablar.

Algunas fotos del Mate en Dresden haciendo click acá.

domingo, 13 de junio de 2010

Ich bin ein Potsdamer!

El otro día me di cuenta de que hace más de dos meses que llegué a Alemania y todavía no subí fotos de Potsdam ni de Berlín. Creo que por colgada, u ocupada (¡acá no me aburro nunca!) me dejé estar. Pero hace unos días saqué esta foto mientras volvía de la escuela de circo y me pareció que ya era hora de hacer justicia con mi blog, que bien abandonado lo tengo. Como diría mi queridísima amiga Julieta... ¡Pida, señora, pida!

Acá van algunas. Ya vendrán Leipzig y Dresden.
Próximos proyectos: entadas sobre el pan y el servicio de transporte alemanes, cómo cruzar la calle sin pasar por maleducado, y algunas de mis andanzas con el idioma de Goethe.

martes, 25 de mayo de 2010

Sobre el Bicentenario, los argentinos y otras yerbas

Cuando me acerqué a la ronda, Mauricio me preguntó qué era lo que definía al argentino típico. "-¿Cómo reconocés a un argentino? ¿Cómo sabés que es argentino cuando lo ves?" Cintia y yo dimos varias respuestas pero ninguna nos dejó muy satisfechas: -"Por los gestos", -"¡Porque tiene cara de argentino!" -"¿Por el físico?", volvió a indagar el empleado consular.  -"No, es sólo la cara, lo ves y decís: ése es argentino." -"Sí, una mezcla de tano, español, en fin... sacamos lo peor de todos." A Mauricio no le gustó nada esta frase, y Cintia tuvo que aclarar que era un chiste, que no se lo tomara en serio. Después de un rato decidimos ir debajo del sol. Acá es primavera pero todavía no se nota.

Pasó un buen rato hasta que los músicos se pusieron a payar. Chacareras, zambas, y algún que otro tango colorearon de criollo aun más el festejo, y poco a poco la gente se empezó a acercar alrededor de ellos. Un bandoneón, varias guitarras y un charango, aunque no pertenecían al mismo grupo, esa tarde se hermanaron con un gesto implícito, como si se conocieran de siempre y celebraran un reencuentro. ¡Faltaba el fogón y estábamos como en casa! 

Yo contemplaba todo con mucha emoción y alegría; todo me sonaba conocido pero muy novedoso; el acento más fuerte que nunca, el olor a asado... ¡cómo definirlo! Todo ahí, juntito en un mismo jardín, el de la casa del embajador. Y por un rato me pareció que todo era terriblemente exagerado: el "sho" de nuestro cas-te-sha-no, la añoranza de los que hacía tiempo habían dejado el país, el olor a carne más intenso que jamás experimenté, el fervor con el que los músicos cantaban, el atuendo gaucho de los asadores, el amor a la bandera y los colores patrios, a la escarapela, al himno y a los discursos del tipo escolar. Pero no me importó. De alguna manera que no me explico pertenecía a todo eso y estaba contenta de haber ido.

Creo que no pasó mucho tiempo hasta que Cintia interrumpió mis pensamientos y me dijo al oído: "¿Cómo reconocés a un argentino? ¡Cuando está con otros argentinos!" Creo que tiene razón.

Algunas fotos y videítos del festejo del Bicentenario en Berlín, haciendo click acá.

domingo, 9 de mayo de 2010

¡Quiero vino, quiero vino, quiero vino!

Hace un par de semanas estu- vimos en Wer- der con Elena. La ocasión, el Baumblütefest. Según dicen, es el segundo fes- tival más gran- de de Alemania después de Ok- toberfest. ¿Si nos emborrachamos? No. Un par de copas de vino de fruta y mucho sol fueron suficientes para que sintiéramos el letargo dominguero después de una semana agitada. Eso sí, la siesta fue el parque.

Algunas fotos más de nuestro paso por Werder, haciendo click acá.

sábado, 17 de abril de 2010

El Mate Viajero (VI)

En su viaje por el este de Ale- mania, nuestro amigo mateó con un tal Carlitos.

Algunas otras fotos de tal encuentro (y del mío con Tina en Chem- nitz) haciendo click acá.

Home Sweet Home (II)

Lo prometido es deuda: las fotos de mi nuevo hogar haciendo click acá.

jueves, 8 de abril de 2010

Receta para curar el insomnio

 Ingredientes:
  • Aviones              2
  • Vecino molesto   1 (al menos)
  • Colectivo            1
  • Tren                   1
  • Tranvía               1
  • Tristeza               mucha
  • Ansiedad            tanta como para comerse las uñas
  • Valijas                2 (45 kg mínimo)
  • Gente nueva        algunas personas para empezar
  • Teléfono celular  1 (que no funcione)
  • Trámites             a montones
  •  Mapa                1 (no muy claro)
  • Compras             las necesarias
Tiempo de preparación: 
 Menos de 24 horas

Preparación:

1. Tómese dos aviones. Procure que el total de horas de vuelo supere las quince. Trate de conseguir asiento cerca de alguna persona quejumbrosa o con un timbre de voz molesto.

2. Llegue a su primer destino y tómese un colectivo y un tranvía para llegar a su destino final. Añada un poco de lengua extranjera y trate de arreglárselas como pueda.

3. Añada lo que tenga de tristeza, ansiedad y revuelva hasta que no pueda dejar de comerse las uñas y mirar el reloj innecesariamente.

4. No olvide cargar al menos dos valijas durante todo el trayecto; trate de subir cuanta escalera se le aparezca y pasar por senderos estrechos cargando ambas valijas.

5. Conozca gente nueva que quiera hablar su mismo idioma, el cual apenas habló en los últimos siete meses.

6. Trate de hacer llamadas con un teléfono celular extranjero, o de encontrar un teléfono público.

7. Si no logra lo anterior, encuentre un lugar donde comprar una nueva tarjeta SIM y procure que no lo estafen con la tarifa.

8. Haga trámites, llene formularios, trate de lucir bien para la foto biométrica que necesita para su nuevo permiso de residencia.

9. Intente ubicarse en su nuevo destino con un mapa poco claro.

10. Haga las compras necesarias para llenar su heladera, cargue bolsas y suba los cuatro pisos hasta su nuevo departamento.

11. Trate de relajarse algunos minutos y listo: dormirá como un bebé por las próximas diez horas.

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Como ven, mi mudanza no fue menos penosa que las otras, sólo menos pesada (quince kilos quedaron en el otro hemisferio). Lo que dejé me entristece, pero lo que viene me genera una mezcla de entusiasmo y ansiedad.Ya vendrán las fotos de mi nueva morada que, por cierto, ¡me encanta!