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viernes, 20 de noviembre de 2009

Costumbres argentinas

Ayer recibí un sobre de Finlandia. Como ya falta poco para nuestra mudanza, la gente de Joensuu consideró oportuno mandarnos algunos folletos explicativos acerca de las diferencias culturales que podíamos llegar a encontrar una vez llegados a territorio finés. Mientras leía uno, me acordé de mis últimos años como profe de español, y de algunas cosas que dicen los libros de español para extranjeros acerca de ciertas costumbres argentinas. Aunque algunas por lo general pasan inadvertidas, otras suelen causar reacciones tales como:
  • Saludar con un beso aunque no nos conozcamos  (¡Genial!, piensan muchos hombres, hasta que les toca saludar a otro hombre)
  • Cenar no antes de las 9 de la noche (¿Cómo? ¿Y no tienen hambre antes?)
  • Salir a las 2 de la mañana. (¿Y qué hacen hasta esa hora?)
  • Llegar a las 6 de la mañana y así y todo poder ir a trabajar. (¿Y cuándo duermen?)
  • Que vivamos con nuestros padres hasta... ¡que nos casemos! (Qué locura)
  • Estudiar de noche (¿Acaso son vampiros?)
  • Tomarnos nuestro tiempo para almorzar y no enojarnos porque el mozo tarda en venir ("¡En Argentina los mozos son vagos!" me han llegado a decir)
  • Compartir la bombilla del mate (Después se preguntan por qué tienen tantos casos de gripe)
Pensar en todo esto me hizo acordar lo mucho que extraño a mi gente. Es dicícil explicar cómo. Extraño los códigos comunes, juntarnos a "tomar unos mates" (aunque después no tomemos), comer en familia, hablar todos al mismo tiempo, gritarnos de una punta de la mesa a la otra. Extraño los monólogos de mi hermana menor, las cenas con las chicas, cantar canciones estúpidas hasta que nos duele la panza de reírnos; extraño el lunfardo, pedir empanadas por teléfono, levantarme un domingo a la una de la tarde para ir a lo de mi abuela a comer ravioles, salir a las 9 de la noche de la facultad y todavía tener ganas de ir a tomar algo y charlar por horas sin tener que poner subtítulos a todo lo que digo. Aunque sea un cliché eso de la "calidez" latina, creo que es una de las cosas que más extraño por estos lados.

 Si bien podría seguir por ho-ras con esta cantinela de porte-ña melan-cólica, sólo que-ría mos-trarles el dibujo de uno de los libros  que me llamó poderosamente la atención y que, espero, no sea fiel a la realidad que me espera. Considerando que esto también va dirigido a estudiantes europeos, me pregunto ¿acaso se puede ser todavía más inexpresivo?